Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, sÃ. Vi que el león que era tan fuerte, y que se habÃa humillado ante el pequeño, se llevaba al leopardo a la tierra de la que venÃa, y permanecÃan durante mucho tiempo juntos, hasta que el leopardo se iba: entonces, el león se quedaba triste que se hinchaba hasta morir. Eso fue lo que vi; mi visión no duró más.
Luego guardó silencio y no siguió hablando. Era muy buen clérigo, y se llamaba Bonifacio el Romano. Galahot se quedó pensativo durante un buen rato y permaneció asÃ, como desvanecido, sin decir una palabra. Cuando volvió a hablar se dirigió a otro clérigo, que estaba sentado a su lado; se llamaba Maestro Elimás y habÃa nacido en Radole, en HungrÃa.
—Decidme, Maestro, ¿qué habéis hallado?
Le contesta del mismo modo que el otro, «pero sé quién era el león de la corona: era mi señor el rey Arturo y vos erais el que llegaba de occidente. Sin embargo, no he podido averiguar quién era el que tenÃa el aspecto de leopardo, aunque sé qué ocurrirá con la compañÃa que os dais los dos. Ahora desearÃa que considerarais cumplido mi juramento, si no tengo que hablar del resto».
—Eso no puede ser —le contesta Galahot—; contad lo que falta.
—Pues os digo que al final moriréis por él. Asà será, o nunca supe nada de clerecÃa.