Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi dulce amigo, os amo tanto que no podrÃa ocultaros nada: os digo, por la fe y por el amor que os tengo, que nunca —desde que estáis en mi compañÃa— os oculté ningún secreto que no supierais tal como yo, y desde luego no hubo nada por lo que pudierais sentir dolor o vergüenza al saberlo y que no lo pudierais arreglar. Pero un sabio maestro mÃo me enseñó en mi juventud que a ningún hombre o mujer que yo amara debÃa darle noticias por las que pudieran sentir vergüenza o tristeza: pues no se debe entristecer al amigo, ni decir nada que no se pueda reparar; por este motivo os he ocultado algo, y ahora quiero deciros por qué he empezado a hablaros del asunto. He hecho venir a mis nobles en una fecha indicada sin que supierais por qué, pero ahora os lo voy a decir, pues sin vuestro acuerdo no puedo ni debo hacer nada. Es cierto que vos sois de más alto linaje y más noble que yo, pues fuisteis hijo de rey y yo lo soy de un pobre prÃncipe. Ya que habéis hecho de mà vuestro compañero y yo os he hecho el mÃo, no debo tener dominio sobre vos, ni vos sobre mÃ, y si nos llegan riquezas y honores, vos debéis ser el primero en tomarlas y yo después, ya que vos sois más noble que yo. Ahora os diré qué es lo que he pensado. Yo querÃa coronarme rey: por eso hice que vinieran todos mis nobles el mismo dÃa; pero de ningún modo seré rey si vos no lo sois antes, por eso os ruego y os pido que lo seáis de grado: os daré en señorÃo la mitad de las tierras que tengo, y haré que todos mis nobles os juren fidelidad: de este modo tendréis el juramento y la lealtad que os ayudarán a defenderlas frente a los que os quieran causar algún daño; todos mis nobles serán tan vasallos vuestros como mÃos. Seremos coronados a la vez el dÃa de Navidad, cuando el rey Arturo, mi señor, reúna su corte. El dÃa siguiente de nuestra coronación nos pondremos en marcha con todas nuestras gentes para conquistar el reino de Benoic, del que os desheredó el rey Claudás de la Tierra Desierta: mucho habéis aplazado el vengar la muerte de vuestro padre, vuestro desheredamiento y el gran dolor que vuestra madre ha tenido. Si podemos encontrar al rey Claudás no se quedará en esa tierra ni en ninguna otra; y si lo podemos coger, haremos justicia tal como se debe hacer con traidor y asesino. Sabed que nunca, desde que os conocà por primera vez, tuve deseos de luchar sino ahora; se ha aplazado mucho tiempo la venganza. Concedédmelo, mi dulce compañero, tal como os lo he pedido: tendréis mi tierra, que es rica y hermosa, y el dominio de veintinueve reinos. Yo conquistaré vuestra herencia por el amor que os tengo y la estimaré más que si fuera la mÃa, y toda la tierra del rey Arturo.