Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Meleagant era un gran caballero bien proporcionado en el cuerpo y en todos sus miembros, rubio y pecoso, lleno de orgullo y de valor, de forma que era incapaz de abandonar algo que hubiera emprendido con decisión, ya fuera para bien o para mal, y no apreciaba en nada los consejos que se le daban: había abandonado todas las virtudes y cualquier cortesía; no había nadie más felón que él, ni más cruel, y no deseaba que hubiera alegría en su presencia. El día que Galahot le entregó la tierra a su padre Bandemagus, él estaba presente y deseaba conocer a Lanzarote por las grandes maravillas que le habían contado de él, aunque no había acudido por verlo, pues odiaba a todos los buenos de los que oía hablar, ya que le parecía que no había nadie mejor que él. Al verlo, no le tuvo ningún aprecio en el corazón; por la noche, cuando el rey Bandemagus su padre alababa a Lanzarote, dijo unas palabras que bien convenía a un hombre felón y envidioso, pues sostuvo que Lanzarote no tenía un cuerpo y unos miembros capaces de superarle. Cuando su padre lo oyó, movió la cabeza diciendo: