Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey Leodagán de Carmelida tenía un senescal al que quería mucho, que estaba casado con una de las damas más hermosas del mundo. El rey empezó a amarla con amor, y cuenta el cuento que la dama tuvo una hija hermosísima de él, que fue la que había presentado la reclamación acerca de la Mesa Redonda frente a la reina Ginebra; ésta se llamaba también Ginebra. Las dos se parecían tanto que apenas las podían distinguir a una de la otra allí donde fueron criadas. Cuando la reina Ginebra se casó con el rey Arturo, esta puso en marcha el asunto y pensó cometer la traición que había promovido contra su señora pero se le adelantaron, pues los que se dieron cuenta la acusaron de traición de forma que huyó por miedo a ser destruida, y durante mucho tiempo permaneció en tierras extrañas, hasta que por consejo del viejo caballero que fue a la corte del rey Arturo, llamado Bertholai, volvió a poner en marcha este asunto, pues el anciano prometió que la ayudaría en todo lo que necesitara y estaba dispuesto, incluso, a arriesgar su propia vida: la llevó al reino de Carmelida e hizo creer allí a todas las gentes que era Ginebra, la hija del rey Leodagán, a quien el rey había rechazado por la hija del senescal a la que había tomado por mujer. Los nobles pensaron que verdaderamente era ella y la recibieron como señora por consejo de Bertholai el Viejo, que había sido el promotor de todo esto por odio al rey Arturo, que antaño lo desheredó por un homicidio que había cometido. No recordaba al rey Arturo, pues nunca lo había visto.