Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Llegado el día de la Candelaria, después de que el rey oyera misa tan importante como correspondía al día y a la fiesta de tal dama, se acercó la doncella con todos los consejeros y caballeros que pudo; no era la misma que había ido a la corte en la otra ocasión, sino que era la que había hecho llegar sus palabras ante el rey: iba muy bien vestida y llevaba consigo treinta doncellas tan engalanadas como ella misma. Se presentó al rey y habló en voz tan alta que pudo ser oída por todos: «Dios salve a Ginebra, la hija del rey Leodagán de Carmelida, y confunda a todos los enemigos y a todas las enemigas que tiene aquí dentro. Rey, he venido hoy ante vos a mostrar y probar la traición que se me ha cometido, tal como os hice saber con mis cartas y a través de mi doncella: estoy dispuesta a demostrarlo tal como vos decidáis, o con un caballero que lo sostenga frente a otro, o mediante el testimonio de los habitantes de mi tierra, de la que he sido desheredada y expulsada por vos, a pesar de que era vuestra leal esposa e hija de un noble tan importante como era el rey de Carmelida».
Al oír tales palabras, Galahot se puso en pie y habló con el permiso del rey y por amor a la reina, que le había dado la palabra; le dijo al rey:
—Señor, ya hemos oído lo que pide esta doncella, pero sería justo que dijera por su boca si esa traición le fue hecha a ella y quién se la hizo.