Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces el rey hace que se queden todos sus caballeros y continúa sólo con dos de sus monteros y con otros tantos arqueros, y van hasta un seto que hay cerca de allí. Cuando el rey quiso darse cuenta, se vio rodeado de más de treinta caballeros, todos ellos con el yelmo atado; uno, le sujeta el caballo por el freno, a la vez que le dice que no intente defenderse frente a ellos, «pues moriríais de inmediato». Entonces se da cuenta el rey de que no tiene a su lado la fuerza y que ha sido traicionado; desenvaina la espada y se defiende con tanta violencia como puede; le matan el caballo bajo él, apresan a sus monteros, a los que atan y por último le apresan a él mismo, pero guardándose mucho de herirlo y de matarle. A continuación, lo montan en un palafrén y se lo llevan muy deprisa. El caballero que lo había guiado toma un cuerno de caza muy lejos de allí, y lo toca lo más fuerte que puede. Cuando Galahot, que ya estaba muy preocupado por el retraso del rey, lo oyó dice:
—Por Dios, allí está mi señor y bien oigo que nos llama.