Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi señor Galván, veo sin dificultad que estas gentes no tienen muy buenos deseos hacia mi señor el rey Arturo, ni hacia vos, y estoy seguro de que os han ofrecido este honor porque pensaban que no lo aceptaríais. Os ruego que toméis la corona, así lo quiero, y cuando la hayáis recibido, buscaremos un aplazamiento hasta una fecha determinada; en ese término oiremos noticias de mi señor el rey, si está vivo o si está muerto. Sabed que si ha muerto, la noticia no se ocultará durante mucho tiempo.
Galahot le dice tantas cosas y le da tales consejos que mi señor Galván lo acepta, aunque con dificultad; le contesta que recibirá este honor que le han ofrecido, porque no desea que el reino caiga en manos extrañas por su culpa. Entonces habló el rey Aguiscán de Escocia, que era primo de mi señor Galván y era uno de los que más deseaban que mi señor Galván aceptara; era hombre muy poderoso en tierras y por su familia, y no tenía más de cuarenta y cinco años. Cuando oyó de qué forma quería Galahot que mi señor Galván aceptara, lo consideró como algo de gran sentido, y le dijo a mi señor Galván:
—Buen primo, aceptad este honor, tal como Galahot os dice.