Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Es necesario llevar al rey de buena forma, pues por el aspecto que le he visto, desearÃa la muerte de mi señora, aunque ninguno de vosotros la queréis, según me parece. Por eso, serÃa conveniente que le pidierais un aplazamiento del juicio hasta otro dÃa, y en ese término mi señor el rey se marchará de esta tierra igual que todos nosotros; podrÃa ocurrir que quien ha promovido esta acción, encolerizada, no se encuentre tan iluminada como ahora en la próxima ocasión. Si no podéis obtener el aplazamiento, decidle que no está bien llevar a cabo un juicio en un dÃa de fiesta tan importante, sin que cada cual lo haya meditado profundamente y se haya aconsejado.
Todos están de acuerdo con él; salen de allÃ, se presentan al rey y piden el aplazamiento por boca del mismo Galahot, que recuerda siempre las palabras adecuadas y sabe presentar las razones por las que el rey les debe conceder el aplazamiento. Éste lo hubiera aceptado con gusto, pero la que era su dama le tiene tan espantado el corazón, que promete, por Dios, que no dará aplazamiento, y los conjura, por la lealtad que le deben, a que cumplan sus órdenes «¡Y si no queréis hacerlo, encontraré sin dificultad quien lo haga!».