Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi dulce amigo, os ruego que abandonéis este combate y a cambio yo haré por vos más de lo que muchos pensarÃan, pues haré que se retiren también los que han aceptado combatir contra vos y haré que la reina quede libre de la acusación; todo eso haré por vos, si queréis.
—Señor, no haréis nada por mÃ, pues por Dios, no dejaré de combatir hasta que esté muerto o hasta que hayan sido vencidos esos tres; y ojalá quisiera Dios que los tres mejores caballeros de vuestra casa, aunque fueran los mejores caballeros del mundo, estuvieran en lugar de esos tres: aun asà combatirÃa. Por Dios, alguno habrá que nunca conseguirá llevar corona en la cabeza.
Cuando el rey oye estas palabras, siente una gran vergüenza, pues se da cuenta que lo dice por él; da la vuelta y se marcha llorando con Galahot, mientras que Galván les dice que no teman: «Pues, por Dios, ni estos tres van a resistir frente a él, ni me gustarÃa que el cuarto tuviera mi cabeza, por todo el reino de Logres». En esto, Lanzarote le grita a mi señor Galván:
—¿Sonará alguna vez ese cuerno?
—SÃ, ahora mismo —le contesta mi señor Galván—, mi dulce amigo, que bien sé que os tarda más por empezar a dar golpes que por ver cómo llega el final del dÃa.