Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El prado en el que estaban combatiendo estaba cerrado por un rÃo profundo por una parte y por la otra estaba rodeado de caballeros y de otra gente; por otro lado, por la parte del castillo, llegaba hasta la torre en la que la reina Ginebra estaba con Keu el senescal y con los demás caballeros. Cuando el que estaba combatiendo con Lanzarote vio que no tenÃa salvación posible, corre tan rápido como puede ir por la sangre que habÃa perdido, e intenta arrojarse al rÃo dispuesto a ahogarse. Entonces pensó que si se ahogaba tendrÃa una muerte vergonzosa, como fugitivo y cobarde: regresa y al ver venir a Lanzarote dispuesto a golpearle siente miedo a morir y dice:
—Ay, señor caballero, hombre franco, tened piedad de mÃ: no sé quién podrÃa tener compasión, si vos que sois el mejor de todos los buenos no la tenéis.
—Ciertamente —le responde Lanzarote—, tendréis que reconocer por vuestra boca que los que dictaron sentencia contra mi señora son traidores desleales.
—Asà lo pienso —contesta el caballero—, y me parece que su gran pecado es la causa de mi deshonra.
—Por Dios —dice Lanzarote—, aún se verá muy bien que son traidores desleales, pues serán afrentados delante de los más valientes del mundo, y tú, igual que los otros caballeros que veo ahÃ, morirás por ello.