Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces se queda a esperarle, se coloca sobre la cabeza el escudo y se defiende lo mejor que puede frente a él; pero de poco le vale, pues Lanzarote hace que vuelen los trozos de lo que le quedaba de escudo, y lo deja en tal estado que todos los que lo ven sienten una gran compasión; pero a Lanzarote no le importa, pues siente tal dolor por la afrenta que le han hecho a su señora que no quiere tener merced. Entonces, se acercó al caballero y le dio un golpe, que bien se vio que fue obra de su cólera, pues le hundió el yelmo, la ventana y la cabeza, haciendo dos trozos de cada uno, y su espada no se detuvo hasta que llegó al espinazo y el cuerpo cayó al suelo. Entonces empezó a lamentarse por la espada del caballero, que era buena y hermosa, diciendo que debía tener corazón de valiente quien la llevara. La vuelve a envainar y va a donde estaba su caballo, monta rápidamente y vuelve a tomar la lanza. Se dispone a atacar al otro caballero; pero mientras tanto, van al rey los nobles de Carmelida, y le dicen que se han dado cuenta de que el combate no se ajusta al derecho, pues batalla que se libra por un asunto de tanta importancia como la impugnación de un juicio, no debería llevarse a cabo sin haber jurado antes.
—Os requerimos, señor, para que toméis el juramento pues estamos seguros de que la sentencia ha sido justa.