Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, me encuentro algo mejor, gracias a Dios, de mi enfermedad y me iré a Camalot que está cerca de aquÃ; venid conmigo y me sentiré más a salvo y más a gusto.
El ermitaño le contesta que lo hará de buena gana. A la mañana siguiente se pusieron en camino el rey, su séquito y el ermitaño, y fueron a Camalot, donde sus gentes mostraron gran alegrÃa por su llegada, pues habÃan oÃdo decir que estaba muriéndose. A la mañana siguiente le llegó al rey un mensajero de parte de su mujer que estaba enferma en Bredigán pidiéndole que fuera a su lado, o que nunca volverÃa a verla. El rey acudió al ermitaño y le dijo:
—Señor, esto me ordena mi mujer. ¿Qué me aconsejáis que haga?
—Os aconsejo que vayáis, pero no lo haréis sin mÃ, pues deseo que le hagáis a la Santa Iglesia un gran honor, comparable a la afrenta que habéis cometido contra ella; ordenaréis a vuestros hombres que vayan con vos a Bredigán.