Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al momento sale una doncella de una habitación, con un manto escarlata al cuello; el duque la ve venir sin dificultad, pues había allí abundantes velas de forma que se podía ver tan claro como si fuera de día. El duque se pone en pie, se levanta hacia la doncella y la ve de tan gran hermosura que le parece que debe ser la señora de aquel lugar; le da la bienvenida y ella responde que Dios lo bendiga.
A continuación, la doncella le pone el manto al cuello al duque, y vuelve a la habitación de la que había salido; éste se queda sorprendido por la gran riqueza que ve en la torre y quiere preguntarle algunas cosas al criado. Cuando mira hacia la habitación de la que había salido la doncella, ve venir a una dama de extraordinaria belleza, acompañada por caballeros y servidores, hasta cuarenta. Al ver a la dama, el duque va hacia ella y ésta le toma por la mano, le dice que sea bienvenido y le devuelve con buen gesto el saludo. Luego, se sientan los dos sobre una alfombra y la dama le pregunta con discreción acerca de su persona, en qué tierra nació y a quién pertenece, y él le responde que es de la casa del rey Arturo.
—Señor —le dice ella—, ¿cómo os llamáis?
—Señora, me llaman Galescalaín.
—Buen señor, ¿en qué lugar del reino de Logres nacisteis?