Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente —le contesta la dama—, no me gustarÃa veros juntos, por toda la riqueza del mundo, pues sé que si él os venciera, nada podrÃa impedir que perdierais la cabeza, ya que a otros muchos caballeros les ha quitado la vida; no seré, yo quien os aconseje que continuéis. Si tenéis decidida alguna locura, abandonadla, pues vuestra esperanza carece de sentido, si es que pensáis dar término a lo que nadie ha conseguido poner fin.
—Mi dulce prima, no sigáis aconsejándome, pues de nada me servirán vuestros consejos; tened por seguro que siempre estarÃa triste si mi señor YvaÃn o Lanzarote lo pudieran rescatar sin mi ayuda; os suplico que me recomendéis lo mejor que podáis, pues bien sabéis que lo voy a necesitar.
Cuando la dama ve que de nada valen sus súplicas, empieza a llorar con tristeza y deja de hablar. Las camas ya han sido preparadas; traen vino. Después de beber, el duque fue a acostarse, pero no pudo dormir durante gran parte de la noche, y estuvo pensando en mi señor Galván; finalmente, los esfuerzos de las armas y el haber cabalgando muy deprisa lo han cansado tanto que se queda dormido. No fue mucho lo que durmió, pues se levantó muy temprano.