Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor no os preocupéis porque vuestro caballo haya sido matado, pues se os devolverá con creces, si Dios quiere.
Luego, entran los dos en la casa, en la que encuentran a la dama desmayada en una cama, por el gran miedo que había pasado. Cuando la doncella los ve venir, se esconde debajo de otra cama pensando que eran los ladrones; pero al darse cuenta de que era su hermano, se pone muy contenta y él también, viendo que había conseguido escapar sana, salva y con honor; entonces les dice que muestren gran alegría tanto ella como la dama, «pues aquí tenéis a un hombre muy valiente, que Dios nos ha enviado para socorrernos».
Fue grande la alegría que le mostraron los del lugar a mi señor Yvaín, tanto la dama, como el criado y su hermana; han convertido en gran gozo el pesar que habían pasado. Al criado le importa poco el haber perdido a muchas gentes, pues su madre y su hermana han escapado. Aquella noche, mi señor Yvaín fue muy bien alojado y después de acostarlo lo mejor que pudieron, el criado le pregunta si desea levantarse temprano el día siguiente, a lo que él le responde:
—Sí, tan pronto como amanezca, pues tengo muchas más cosas que hacer de lo que se piensa.