Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le responde Drián—, bien, gracias a Dios y a este señor que está aquà pues nunca, desde que me sacó de mi dolorosa prisión, me ha parecido el haber pasado daños ni dolores, tan grave me fue; debéis quererlo más que a cualquier caballero extranjero de cuantos hay en el mundo: si Dios quiere y él lo desea, todavÃa me mejoraré más, pues me vengará como el mejor caballero del mundo que es; si no hubiera sido mejor que los demás, no me hubiera liberado, ya que tal era mi destino.
Mientras tanto, llegan al castillo y encuentran a toda la gente del lugar que bailaban por las calles con grandes puñados de velas y de cirios encendidos: parece que todo el castillo esté ardiendo. Cuando ven venir a los caballeros, corren a su encuentro, gritándole todos a Lanzarote:
—¡Sea bienvenido el buen caballero que nos ha curado a nuestro señor!