Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De este modo les acompañan hasta la torre, donde encuentran al padre que les salía a ver como puede, pues había sufrido tanto que no podía avanzar ni una toisa de distancia si no se hacía llevar. Al ver a su hijo, se puso muy contento, porque pensaba que no podría volver a sanar. Muchos fueron los que le ayudaron a bajar de la litera, lo echaron en unas parihuelas damas y doncellas, de las que allí había bastantes. Melián se ocupa de desarmar a Lanzarote, esforzándose en alegrarle y en festejarle. Después de quitarle las armas, lo vuelve a llevar a la sala, delante de la cama en la que Drián estaba acostado, y todos procuran y se ofrecen para servir a Lanzarote con todas sus fuerzas. Cuando Melián lo ha contemplado durante un buen rato, le parece que lo ha visto ya en otra ocasión y le dice:
—Señor, no os pese lo que os voy a preguntar, pues sólo es para vuestro honor.
Lanzarote le responde que si es para honor le parece bien y que no le negará nada.
—Señor, os quiero preguntar si sois de la mesnada del rey Arturo.
—En efecto, soy de su mesnada. ¿Por qué lo decís?
—Señor, porque creo que os he visto, pues os parecéis más que nadie a un caballero novel que le sacó en Camalot el hierro de una lanza al caballero herido, al que nadie se atrevía a tocar.