Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Soy yo, una amiga vuestra, que siente gran dolor por no poder ayudaros; nunca os vi, según creo: pero la gran ayuda que habéis prestado siempre a las damas y a las doncellas os ha dado mi amor.
—Señora, ¿quién sois?
La doncella se lo cuenta, tal como ha dicho la historia, y llora con amargura al hablar de su primer amigo.
—Por Dios, doncella —le dice mi señor Galván—, si me vais a ayudar con toda vuestra fuerza, pensad en mÃ, pues me estoy muriendo aquà con la muerte más dolorosa que ha podido soportar el cuerpo de un hombre.
Entonces le cuenta cómo se le han envenenado las heridas, cómo se le han hinchado los miembros, la cara y el cuerpo, y piensa que es por culpa de las culebras y las serpientes.
—Si tuviera un palo con el que me pudiera defender, me tendrÃa por bien pagado y, según creo, nadie me harÃa nunca tan buen servicio como serÃa ése.
—Por Dios, en seguida os daré un palo con el que os podáis defender, y os daté un ungüento que acabará con el veneno de vuestras heridas.