Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella se marcha temiendo ser vista. Al regresar a la torre se acuerda de una enseñanza que había aprendido de la desleal vieja que era madre de Caradós: era una forma de pan que no podía comer ningún tipo de reptil sin que muriera de inmediato. Entonces llama a una doncella suya en secreto y le hace conseguir harina suficiente como para dar de comer pan a diez hombres en una cena. Ella misma buscó una hierba, hizo que le extrajeran el jugo y le añadió otra cosa que hacía falta. Después de prepararlo todo, tal como lo había aprendido, hizo cocer el pan y a continuación lo hizo despedazar en pequeños trozos sobre un mantel blanco; luego, fue a la puerta del jardín: tras comprobar que nadie la veía, acudió a la ventana y arroja al fondo de la mazmorra un tercio del pan desmigajado. Cuando las serpientes sintieron el olor del pan caliente que tanto deseaban, fueron hacia aquel lugar haciendo tan gran ruido que se podía oír sin dificultad desde el jardín, y al punto se comieron todo el pan. La doncella arroja a continuación el otro trozo, y también se lo comieron: comieron bastante porque aún estaba caliente, pues el reptil venenoso es de naturaleza fría y está lleno de gran frialdad. Después de haberse comido el pan se sintieron saciadas. Entonces, el calor del pan y la fuerza de las hierbas combatió contra el frío del veneno y al punto reventaron todas, sin que ninguna pudiera moverse después de haber comido. Fue entonces tan grande la pestilencia, que mi señor Galván hubiera muerto de no haber sido por la suavidad del ungüento con el que ya se había untado; ignoraba que las serpientes hubieran muerto, pues de lo contrario hubiera tenido una gran alegría.