Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella conoció todas estas cosas y se puso muy contenta y luego se marchó sin decir nada más. Cuando llegó la noche, le llevó a mi señor Galván comida abundante; ató una cuerda al final de una lanza muy larga y al cabo de la cuerda puso la comida; a partir de ese momento no padeció necesidad de beber ni de comer, pues la doncella que sentÃa una gran compasión por su malestar le hacÃa llegar de esa forma todo lo que le era necesario. Aquella noche mi señor Galván no tuvo las tribulaciones que solÃa tener y se quedó muy sorprendido. Por la mañana vino a verle la doncella y le preguntó cómo habÃa pasado la noche, a lo que él contestó que muy bien, «pues no he oÃdo esta noche a ninguna de las serpientes que tanto me atacaban, ni he oÃdo más el ruido que solÃa oÃr».
—Esta noche sabréis qué ha ocurrido, pero por ahora debo ocultarlo, pues pienso que os sanaré de los males que habéis tenido.
Luego, se marcha la doncella y espera a que llegue la noche para volver; lleva una pequeña linterna de cristal y dentro de ella un cirio grueso encendido.
—Mi señor Galván —le dice—, alumbrad a vuestro alrededor y veréis qué ha pasado…