Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Apenas ha dicho esto, siente tal dolor que se desmaya. Cuando mi señor Yvaín oye que es Saigremor, lo siente mucho y lo tiene por gran desgracia, sufre gran angustia por el dolor de la doncella y no sabe a cuál de los dos poner en libertad antes. Decide liberar a la doncella, por mi señor Galván del que ella se lamenta. Desenvaina la espada y da grandes golpes en la rama hasta que la rompe y cae al suelo con la doncella que de ella estaba colgando. Cuando iba a desatarla llega un caballero completamente armado, picando espuelas, y le grita que en mala hora la pondrá en libertad, pues tendrá que pagarlo caro. Mi señor Yvaín, que era muy prudente y cortés, se da cuenta de que es el dueño del pabellón, y le dice:
—Señor caballero, no sé quién sois, pero habéis cometido una gran falta al prender a uno de los más valientes caballeros de la corte del rey Arturo y al atarlo como si fuera un ladrón, y habéis cometido un gran ultraje al entregar a esta doncella a la muerte, cuando era del séquito de mi señor Galván.
—¿Cómo, sois de la corte del rey Arturo?
—Así es, no renegaré.
—Poneos en guardia, pues os desafío.