Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente, si Dios quiere, no me volveré de tal modo, al contrario, avanzaré y llegaré tan lejos como pueda, pues más me valdrÃa perder la vida con gran honor, que escapar de todos los peligros y ser deshonrado el resto de mi vida.
Durante mucho tiempo aconsejó y amonestó el criado al duque para que regresara, pero éste no quiso hacerle caso. Cabalgan asà hasta caÃda la tarde, que el dÃa ya está oscuro y la noche se acerca. Mira entonces el criado hacia la izquierda un poco por encima del camino y ve, al final del bosque, vacas y ovejas que pasan; llama al duque y le dice:
—Señor, os digo, porque estoy seguro de ello, que no estamos lejos de algún albergue, pues ahà veo pasar animales: si queréis, iré y les preguntaré a los que los guardan dónde podremos tener alojamiento, pues no creo que el ganado esté sin guardianes.
El duque responde que le agrada y el criado pica espuelas hacia allÃ, y se dirige a donde habÃa visto los animales, encontrando a los pastores sentados sobre dos acémilas delgadas que van detrás al paso; los saluda y ellos a él. Entonces, les pregunta si conocen algún refugio cercano, que se lo digan, pues tiene a un caballero andante herido que necesitarÃa alojarse esta noche, ya que está muy cansado y tiene heridas en muchas partes del cuerpo.