Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No iré en modo alguno por ese camino, pues aunque quiero más que tú mi salvación, serÃa considerado cobarde y fracasado.
—Señor, os juraré sobre los santos de esta capilla que no se lo diré a nadie, ni a hombre ni a mujer.
—Bien sé que no harÃas fácilmente nada que pensaras que podrÃa causarme deshonra. Pero aunque tú no lo dijeras, lo dirÃa yo, porque tendré que decir la verdad, si es que alguna vez puedo regresar a la casa de mi señor el rey Arturo, y si no lo hago asÃ, serÃa perjuro: el hombre valiente debe temer más las deslealtades que la muerte, y si yo fuera perjuro a sabiendas, serÃa desleal. Ya que quiero evitar toda deslealtad, lo dirÃa; y por eso, serÃa deshonrado, por haber evitado esta aventura: no la evitaré, iré hasta donde pueda llegar. Te ruego que me esperes aquà durante algún tiempo para saber qué me ocurre. Cuando sepas si me he quedado o he conseguido escapar, podrás regresar a mi prima para contarle cómo han ido las cosas.
El criado le promete que esperará tanto como pueda, pues no deseaba dejarlo si podÃa. El duque se separa de él y emprende el camino que hay a la izquierda, que baja hacia el valle.