Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Ha permanecido con tal dolor mucho rato: preferiría estar muerto, si pudiera ser, hasta que le pareció que le sacaban del agua con una cruz de hierro y que él seguía desmayado. Le arrastran con el garfio hasta que le parece que lo han sacado del agua; cuando puede abrir los ojos, se ve en una gran pradera y que un gran caballero se acerca a él completamente armado, gritándole y diciéndole que está muerto si no se defiende; pero se encuentra tan débil y tan aturdido que con gran dolor se levanta sobre las rodillas; y al hacerlo, el caballero va a él, grande, fuerte y fiero, con una gran hacha pesada en la mano; le descarga un enorme golpe en el yelmo y hace que vuelva a desmayarse, tan aturdido que no sabe si está muerto o vivo. Luego, el caballero va a él corriendo, le salta encima del cuerpo y le arranca el yelmo de la cabeza, diciéndole que se la cortará si no se declara prisionero suyo. Pero el duque no lo quiere hacer por nada, aunque le haga daño, y sufre hasta desmayarse y quedar como muerto. No tardaron mucho en tomarlo cuatro servidores, que lo desarmaron a la fuerza y, después de quitarle las armas, lo llevaron a un jardín hermoso en el que había abundantes caballeros. Cuando lo ven llegar en tal estado, les preguntan a los servidores si está muerto y ellos le contestan que poco falta, «pues ha sufrido grandes dolores». Todos los caballeros sienten una gran compasión y lloran con ternura, diciendo que maldita sea la hora en que se estableció tal aventura. No pasó mucho tiempo hasta que el duque volvió de su desmayo, quejándose de dolor, pues se sentía malherido. Los caballeros que estaban allí lo consuelan como pueden, diciéndole que debe reconfortarse por la gran abundancia de buenos caballeros que hay con él.