Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor Claudás, no hemos venido a discutir aquà como si fuera un pleito; devolvedme a mà y a los demás a los niños que yo estaba guardando. Después, si tenéis algo que preguntarnos, estamos dispuestos a que se haga justicia en todo con vos y con los demás.
Claudás era prudente y se dio cuenta de que no podrÃa enfrentarse con los de la ciudad y que tendrá que entregar a los niños; pero lo hará con gran rabia, pues era muy valeroso y si fueran igual los que con él estaban, no temerÃa enfrentarse a nadie. De todas formas, a pesar de que al fin tendrá que devolverlos, no está completamente decidido y quiere retenerlos tanto tiempo como pueda, y si los tiene que entregar, lo hará de tal manera que no podrá ser acusado de cobardÃa.
Entonces, le dice a Farién que recuerde su juramento de fidelidad y de vasallaje, y que vuelva a su lado.
—Señor, entregadnos a los niños, pues asà debéis hacerlo. Si asà lo hacéis nadie de los que están aquà os deseará ningún mal. Si no los entregáis de grado, moriréis todos, vos y vuestra compañÃa, pues todos los que aquà veis están dispuestos a perder la vida antes que ver morir a sus señores.
—Pues que cada cual haga lo que mejor pueda, porque no los entregaré hasta que se me fuerce a ello.