Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación, al ver al otro caballero que le está esperando en la puerta, va hacia él con valentÃa, mientras que éste le aguarda firme sobre los dos pies para dar un golpe más fuerte. Ya estaba Lanzarote tan cerca de él que sólo faltaba golpearle, y lo puede contemplar muy bien; se quita el escudo del cuello, lo toma con la mano derecha y empuña el hacha con la izquierda: mira al caballero y le arroja el escudo lo más atinadamente que puede, alcanzándole en el nasal. Luego, cuando lo ve cubierto de sangre, le arroja el hacha y se la mete por el nasal en la cara, derribándolo al suelo completamente extendido. Lanzarote no se quedó parado, sino que con rapidez se acerca a él y lo encuentra desmayado; le arranca el yelmo de la cabeza. Presta atención y ve salir por la puerta de una habitación a un caballero armado con todas las armas, con la espada ceñida, con un escudo en la mano izquierda y una lanza empuñada, de corta y gruesa asta; en la mano derecha sujeta una hacha de filo claro y cortante. Al verlo llegar dispuesto de esta forma, le pregunta:
—¿Qué venÃs a buscar, señor caballero?
—Vengo más por vuestro daño que en vuestro provecho.
—Está bien.