Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Le ha dicho tanto y le ha suplicado tanto, que al final se queda; le muestran gran alegría y le hacen gran fiesta, y Morgana cuanto más lo mira, más lo aprecia; él no quería quedarse al principio, hasta que ella le hubiera prometido que todos los caballeros saldrían de allí cuando quisieran, y ella le aseguró aún más, que cada uno de ellos podría irse con su caballo y con las mismas armas con que llegó allí dentro. Fue grande el júbilo que hubo aquella noche, que hicieron los caballeros en espera del día siguiente, y no es necesario hablar de la riqueza de la comida, pues fue como hubiera sido en la ciudad más rica del mundo. Llegado el momento de ir a dormir, las camas fueron dispuestas y acostaron a Lanzarote con gran riqueza, y a mi señor Yvaín y al duque a su lado, y a los otros tres compañeros de la casa del rey. Morgana fue entonces a preguntarle a Lanzarote que por qué se había puesto en marcha con los otros dos. Cuando oyó las noticias de mi señor Galván, lo sintió mucho y le dijo a Lanzarote: «Si el caballero que tiene a mi señor Galván prisionero os tuviera a vos y os conociera tanto como yo, tendríais mal alojamiento en su casa, pues bien os lo habéis merecido». Él le responde que quizás ocurra así en breve, si vive tanto como para llegar hasta allí.
—Pero cómo —añade Lanzarote—, ¿acaso he merecido que me dé muerte, si llega a apresarme?