Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote se acuesta siguiendo la orden de la doncella, aunque bien parece que se preocupa por ella, pues no se quita ni las calzas ni la camisa, sino que se acuesta como hombre que tiene alguna preocupación. Cuando la doncella ha hecho que se acuesten todos los criados en las tiendas que había alrededor, regresa al pabellón en el que Lanzarote estaba acostado, y en el que se veía muy claro, porque delante de la cama había dos grandes cirios encendidos. La doncella toma los cirios, los retira de encima de la caja en la que estaban, los aleja y los pone en un lugar bajo, para que la claridad no llegue hasta donde Lanzarote estaba acostado. Este mira todo lo que está haciendo la doncella, como quien está más pendiente de pensar que de dormir, y ve que se quita los vestidos, menos la camisa; luego, va al lado de Lanzarote, levanta las sábanas de la cama y se mete en ella. Al notarla a su lado, Lanzarote siente gran vergüenza y le dice:
—Doncella, verdaderamente habéis perdido toda vergüenza, pues nunca oí hablar de dama o de doncella que quisiera tomar por la fuerza a un caballero.
Y entonces Lanzarote salta de la cama.