Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De este modo se combate un buen rato, pero Caradós no se atreve a permanecer más, pues teme ser sorprendido, y se vuelve hacia el castillo lo más deprisa que puede su caballo, perseguido por Lanzarote que no volverá a tener alegría si se le escapa. Cuando Caradós ya estaba cerca del castillo, ve el combate extraordinario de las gentes del rey y de Galahot con los de dentro: estos caen y tropiezan a menudo. Caradós siente miedo por sí mismo y por el castillo, y retrocede para refugiarse lo mejor que puede. Cuando el vigía que había sobre la muralla los ve venir, desciende para bajar el puente y dejar libre la puerta. Pero Lanzarote que lo sigue de cerca le da grandes tajos con la espada cuando consigue alcanzarle. Caradós se ha puesto el escudo a la espalda, cubriéndose con él, y Lanzarote no puede alcanzarle más que en el escudo. Ya cerca del puente levadizo, Lanzarote está tan molesto que poco falta para que pierda la razón de cólera, porque piensa que se le va a escapar. Hace que su caballo galope más deprisa de lo que nunca pensó y se acerca tanto a Caradós que consigue cogerle el escudo por arriba, y tira de él con toda su fuerza, que era mucha, y lo lleva hasta el arzón trasero.