Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballo les llevó de este modo atravesando las tres puertas; los diez caballeros que le esperaban no han conseguido alcanzar a Lanzarote. Este sujeta muy bien a Caradós con las dos manos por debajo de las axilas, de forma que pierde las riendas. Van hasta la torre seguidos por los diez caballeros; los atacantes oyen el gran ruido de los que llegan: ya habían dado muerte o apresado a muchos de los de dentro y el foso ha sido ocupado por numerosos defensores, que han ido a él unos por miedo y otros a la fuerza. Corren a cerrar las puertas y suben a las torres, ocupándose más de los de fuera que de los que tienen ya dentro. Lanzarote y Caradós llegan ante la torre del homenaje; Caradós era fuerte, pues era uno de los mayores caballeros del mundo: se remueve con tanta fuerza que cayeron él y Lanzarote al suelo, con la cabeza por delante los dos, que poco faltó para que a Caradós no se le rompa el cuello por lo grande y pesado que era; así se le va el uno de las manos al otro y quedaron durante un buen rato completamente aturdidos. Lanzarote es el primero en ponerse en pie, toma la espada y le ataca; Caradós también se ha levantado y rápidamente desenvaina la suya, y se dirige a Lanzarote, pero no tiene escudo, y lo siente mucho, y tampoco puedo coger uno, porque Lanzarote le ataca de cerca dándole grandes golpes con la espada sobre los brazos para dejarlo en la peor situación lo antes posible. Pero su enemigo es de gran fuerza y le devuelve duros tajos, haciéndole volar grandes pedazos del escudo, partiéndole y abollándole el yelmo: el combate dura tanto que no hay ninguno de los dos que lleve la mejor parte y pierden mucha sangre.