Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oírla, se asustan todos y le preguntan, como mujer discreta que era, qué podrían hacer; ella les contesta que vayan a pedir piedad al buen caballero que ha conquistado el derecho al castillo, pues debe ser su señor: todos aceptan esto. La doncella los lleva al foso y hace traer una escalera; entra la primera y a continuación ordena que unos criados lleven un puñado de velas. Cuando Lanzarote la ve, le muestra gran honor y se arrodilla delante de ella, otorgándole su voluntad en todo. Toman entonces la escala, la colocan en el pilar en el que mi señor Galván estaba y lo sacan fuera: nadie podría tener, ni contar, mayor alegría que la que hicieron el uno por el otro. Luego salen del foso; todos se arrojan a los pies de Lanzarote, caballeros y servidores, y se ponen a su merced, tanto a sí mismos como al castillo y después lo llevan a donde estaban prisioneros mi señor Yvaín y el duque: sienten tanta vergüenza al verlo que no pueden tener mayor, pero a la vez se muestran contentos porque mi señor Galván ha sido liberado.