Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Morgana vio que Lanzarote no le daría el anillo ni a la fuerza, ni mediante súplicas, dejó de hablar del asunto y durante mucho tiempo hizo como que no le interesaba, diciéndole que todo lo había hecho para probarlo. Morgana intentó conseguir el anillo con todo tipo de encantamientos, pero de nada le sirvió. Tomó entonces una hierba llamada sopita: no hay nadie que, después de probarla, no se quede dormido hasta que lo despierten a la fuerza. Se la dio de beber, macerándola en fuerte vino y, fingiendo que deseaba que estuviera más cómodo, le colocó bajo la cabeza la almohada que le puso cuando se lo llevó del Valle de los Falsos Enamorados a su prisión.
Aquella noche Lanzarote durmió profundamente; Morgana le quitó el anillo del dedo y le puso el otro en su lugar, haciéndolo lo más en secreto que pudo, pues sabía que si se daba cuenta, nadie podría evitar su enfado. Por eso, lo estuvo contemplando un buen rato, para ver si lo había notado y, luego, hizo que se mirara el dedo en varias ocasiones: Lanzarote, que no esperaba el engaño, no se dio cuenta. Entonces, Morgana llamó a una doncella suya muy discreta, para que fuera a la corte del rey Arturo, y le dijo las palabras que debía repetir allí, tal como oiréis. La doncella emprende el camino a Londres, donde estaban el rey, la reina y Galahot, que esperaba aún las noticias que mucho le tarda oír.