Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Vuelve con sus escuderos y se dirigen a donde los lleva la aventura, se quita el yelmo y se baja la ventana, cabalga pensativo recordando en su corazón el sueño que acababa de tener, y en el corazón se responde y explica lo que puede, preguntándose por el significado del resto. Piensa tanto en estas cosas, que se olvida de lo demás; del dolor que tiene en el corazón, le caen grandes lágrimas de los ojos por la cara abajo. Mientras pensaba de esta forma, una rama le golpeó en medio del rostro, haciendo que la sangre le brotara por el golpe.
Galahot se sobresaltó, abandonó sus pensamientos y miró a su alrededor, viendo venir a una doncella que montaba en un palafrén rápido y de suave caminar; llega con la toca desabrochada y con el pelo revuelto, llorando con amargura y golpeándose con fuerza un puño con el otro, mientras se lamenta como ninguna desgraciada se lamentaría. Al verla, Galahot siente gran compasión, y le pregunta qué le ocurre.
—Y a vos, señor caballero, ¿qué os pasa? También vos lloráis.
—Doncella, ciertamente, si hay tanta razón para vuestro dolor como para el mío, será justo que os lamentéis mucho, pues yo siento dolor por el mejor caballero de cuantos han llevado escudo, que está perdido.
—Ay, gracias a Dios —exclama al momento la doncella—, todo el mundo teme por Lanzarote.