Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Con esto, dejan de hablar. Vuelven a meterlo en la celda, que era una de las habitaciones más hermosas del mundo, y de las más agradables. A partir de ese dÃa no quiso comer nada en los tres dÃas siguientes, hasta que no podÃa mantenerse en pie. Cuando Morgana vio que serÃa necesaria la fuerza, le dijo:
—Lanzarote, ¿es cierto que os dejarÃais morir aquÃ?
—Señora, es la cosa que más deseo ahora.
—¿QuerrÃais que os pusiera en libertad?
—Señora, en otros momentos lo deseaba más que ahora, pero entonces vos no quisisteis hacerlo; ahora que estoy muerto queréis ponerme en libertad. Estoy dispuesto a pagar mi rescate, si asà lo deseáis: decidme cómo.
—Os lo diré, y si no queréis hacerlo, no volveréis a salir de la prisión, a no ser que me juréis sobre sagrado que no entraréis en la casa del rey Arturo antes de un año; y que no tendréis compañÃa de hombre ni de mujer de su casa durante una sola hora.
—Señora, lo mismo me darÃa que me matarais. Si queréis podéis hacerlo, según me parece; que Dios no os vuelva a ayudar, si no me cortáis la cabeza como la mujer más traidora y desleal que sois de cuantas ha habido.