Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oÃr estas palabras, Lanzarote piensa que lo acusa de deslealtad, y siente un profundo dolor; toma la espada, que pensaba que aún tenÃa, e intenta metérsela por medio de su propio cuerpo, pero Morgana lo sujeta, le da consejos y le dice que muchas gentes cometen deslealtades, pero después viven de forma leal el resto de la vida.
—Yo no podrÃa resistir mucho tiempo de tal modo, y más me convendrÃa abandonar el mundo y dejarlo todo, muriendo. Ayer por la tarde me dijisteis que me dejarÃais ir si os juraba que no entrarÃa en ningún lugar en el que estuviera mi señora la reina, desde ahora hasta Navidad: estoy dispuesto a cumplir el juramento.
—Os lo acepto, pero procurad no faltar a vuestra promesa, pues os deshonrarÃa en la casa del rey Arturo, mi hermano.
Lanzarote le contesta que preferirÃa morir.
—Os voy a decir —responde Morgana— lo que haréis, pues estáis tan delgado y tan débil, que de nada servirÃa que cabalgarais. Permaneced conmigo hasta que hayáis recobrado vuestra fuerza, entonces, me lo juraréis y después os podréis marchar a vuestros asuntos.