Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Marchaos todos, dejadlo, pues no es cosa dispuesta.
Entonces se marchan todos. Meleagant se queda atrás pero no se esfuerza en matar ni en apresar a Lanzarote, pues teme ser sorprendido; tenÃa valor suficiente como para acometer una gran empresa. El caballo de Lanzarote está muerto, que no puede conseguir nada de él; Lanzarote lo siente tanto que poco falta para que no se dé la muerte. Se detiene a mirar y ve venir a mi señor Galván que llega completamente armado, pues habÃa visto el caballo de Keu que huÃa hacia la ciudad, y allà pensaban todas las gentes del rey que el senescal habÃa muerto; mi señor Galván se habÃa armado para socorrer a la reina y para seguirla hasta la tierra de Gorre, llevando dos caballos a su diestra. Cuando Lanzarote ve a mi señor Galván, lo reconoce de inmediato, pero éste no lo conoce a él. Cuando ya está a su lado, Lanzarote le dice:
—Señor caballero, podéis ver que mi caballo ha muerto, por Dios, dadme uno de los vuestros o prestádmelo hasta que os lo pueda devolver, seréis recompensado.
Mi señor Galván dice que con mucho gusto lo hará, «tomad el que prefiráis». Lanzarote salta sobre uno de los caballos sin preocuparse sobre cuál y mi señor Galván le pregunta quién es.