Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oír estas palabras, se siente muy a disgusto, pues ve a un gran caballero que la tiene tumbada sobre una alfombra y está entre sus piernas intentando hacerlo; la doncella se defiende con fuerza y pide compasión a su huésped. Éste ve a la entrada de la puerta a dos hombres que tienen sendas espadas desenvainadas y detrás de ellos a otros dos con hachas. Al ver esto, decide ir a buscar su espada y su escudo, pero cuando va a volverse, se dice a sí mismo que su doncella será afrentada antes de que él haya podido regresar; por otra parte, si se mete en medio de las espadas y las hachas, no podrá escapar vivo, si valen algo los guardianes de la puerta. Luego, se dice que si se queda, su dama no será nunca rescatada por él, «y mi señora del Lago me dijo que yo la rescataría; nadie que fuera en su búsqueda debería cometer cobardía. Pero lo tengo que hacer, porque si muero aquí será por ella, y si consigo escapar, también será por ella. Socorreré a esta doncella, porque no puedo quedarme aquí sin más».