Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se van a una gran habitación en la que el caballero ve una cama muy rica en el centro. La doncella le dice:
—Señor, quiero acostarme, procurad cumplir con las condiciones.
—Doncella, ¿tiene que ser as�
—SÃ.
—Me acostaré, pues.
La doncella se acerca a una ventana y golpea con un martillo de hierro, de modo que toda la sala resuena. Al punto acuden caballeros y servidores en abundancia; al verlos llegar, Lanzarote se endereza, pues se habÃa sentado a descalzarse. Se arrodillan todos ante él y éste les pregunta qué desean, a lo que le responden que vienen a descalzarle. Después, cuando ya lo han hecho, le suplica a la doncella que no le obligue a acostarse, pero ésta le responde que tiene que hacerlo si no quiere ser perjuro; a lo que él contesta que se acostará. Tarda mucho en desnudarse; los servidores se han ido y las velas han sido apagadas; por fin, se acuesta angustiado, sin quitarse la camisa ni las calzas. La doncella ve que se echa vuelto sin decir una palabra; ella empieza a hablarle y a acariciarle donde más resiste. Cuando ve que no podrá encenderlo, le dice:
—Buen señor, ¿harÃais algo más?
—Doncella, creÃa haber hecho lo suficiente como para enfadaros, al menos tanto como vos a mÃ.