Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —iba diciendo—, qué gran dolor y qué gran desgracia es que hayáis muerto a tal edad, vos que erais el espejo del mundo y a quien todo el mundo admiraba por encima de todos los niños que hay; tenÃais poco menos de diez años y parecÃais mayor por vuestro cuerpo, y por vuestro buen sentido y valor, semejabais a un anciano canoso, aunque os faltaba un poco de mesura. Erais más hermoso y mejor formado que ningún niño, erais prudente y aceptabais los consejos que se os daban con lealtad, a no ser que fueran en contra de vuestro propio honor. A pesar de las desgracias que pudieran suceder al defender vuestra honra, nadie os podÃa impedir con sus consejos que la intentarais recuperar o que le hicierais caso: vuestro corazón era tal que nadie podÃa ponerle freno con sus enseñanzas: vos os habéis dado cuenta antes y nosotros después del daño que llega por rechazar y despreciar un consejo leal.