Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella se calla. Cuando el caballero la reconoce, bate palmas de alegrÃa y dice:
—Dios, ahora he encontrado todo lo que iba buscando.
—¿Cómo? —pregunta la doncella.
—Asà me ayude Dios, porque os he encontrado acompañada: ahora os llevaré como mÃa. Entonces la sujeta por el freno.
—Dejadla, buen señor —le dice el de la carreta—, pues yo la protejo.
—Ciertamente eso deberÃa pesarle, pues doncella de tanto mérito no deberÃa ser protegida por hombre que hubiera estado en carreta; no podréis defenderla frente a mÃ.
—Buen señor —le responde el de la carreta—, todavÃa no la habéis conquistado, pues hay quien os la defenderá; volved a un sitio cualquiera, y si queréis hacerlo, lo veremos.
El caballero le responde que le agrada mucho, pues prefiere obtenerla mediante batalla que como regalo.