Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Entonces lo intentaré —responde el caballero. Lo llevan al cementerio, y cuando ve las tumbas se acuerda de la Dolorosa Guardia. Se acerca a la gran losa y la contempla admirado, pues no puede decir de qué está hecha, sólo que la tumba está construida sobre cuatro pilares. Coge la losa y la levanta, sin que le pese, hasta que ve dentro de la tumba el cuerpo de un caballero completamente armado: la cota está tan blanca como el primer dÃa que se la vistió y el yelmo y el escudo están tan limpios y relucientes como el dÃa en que fueran hechos; la espada estaba desnuda encima de él, a lo largo, y parecÃa estar ensangrentada con sangre fresca en varios sitios; el escudo era de oro con una cruz roja. Empieza a leer las letras de la tumba, que decÃan: «Aquà yace Galaad, el conquistador de Sorelice, el primer rey cristiano de Gales».
Durante un buen rato sostuvo el caballero la losa, y de dentro de la tumba salÃa un olor tan agradable y tan suave que no podÃa cansarse de olerlo y de contemplar aquella maravilla, y se olvidó de todo lo que habÃa a su alrededor. En aquel tiempo no era enterrado ningún caballero sin sus armas, si morÃa en un lugar en el que las pudieran obtener. Cuando el caballero dejó la losa, ocurrió una gran maravilla, pues se mantuvo levantada tal como la habÃa tenido, tan firme como si todavÃa la sujetara.