Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen primo, ya que es asÃ, haced lo que os voy a decir, pues de otra forma os tendrÃais que marchar: de la piedra de mármol que hay encima de mà a la derecha, tomad el agua que encontraréis, pues es de lavarse las manos el sacerdote después de haber levantado el cuerpo de Jesucristo. Tomad ese agua y rociad con ella vuestro cuerpo, pues de otro modo perecerÃais; quitaos el escudo, ya que sólo os servirá de estorbo.
El caballero lo hace tal como le indica la voz; luego, regresa a la tumba, pero por más que se esfuerza no consigue levantarla nada, a la vez que las llamas le llegan tan de cerca que su cota se cae en trozos antes de que haya conseguido subir un escalón. Toma el escudo en la mano hasta que vuelve al cementerio en donde estaba esperándole todo el pueblo. Al verlo vivo, sienten una gran alegrÃa; pero él está muy triste por haber perdido la cota. El vasallo que no habÃa dejado a su hijo combatir contra él, le dice:
—Buen señor, no os preocupéis por vuestra cota, pues yo os daré una muy buena y muy nueva.
Luego, hace que le traigan la cota de su hijo; el caballero le da las gracias y la coge. Le preguntan entonces por la tumba de Symeu, cuál es su opinión.
—¿Qué? —pregunta—. Ciertamente será hombre de gran valer el que la levante, y sabed que aún no hay ningún buen caballero.