Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero fue de inmediato, pues estaba enamorado de la doncella; ella fue tras él, dispuesta a perderlo. Cuando lo vio vencido, conjuró al caballero, por la cosa que más amaba, pues sospechaba a quién amaba. De tal modo se vio vengada de su enemigo.
El de la carreta y sus compañeros regresaron al albergue; todo el mundo lo contempla admirado. Acudieron a desarmarlo y fueron bien miradas sus heridas. Su huésped se ocupa de que nada le falte a su arnés, ni lazos, ni correas, ni tiracoles, ni abrazaderas: todo lo mira y no se deja nada. Aquella noche el caballero tuvo a su gusto todo lo que quiso. Por la mañana, cuando se levantó, oyó misa y, luego, se armó y lo mismo hicieron muchos de los desterrados. Cabalgan sin encontrar ninguna aventura de la que se deba hablar hasta la hora de nona, más o menos.
Llegaron entonces al Puente de la Espada; no había nadie tan atrevido que no llorara de miedo por él. Los consuela a todos diciéndoles:
—No tengáis miedo por mí, pues si Dios quiere os pondré en libertad; si no quiere, no podrá ser. Debéis consolaros mucho por las aventuras que he tenido: los sabios han dicho que después de que el cuerpo de Galaad saliera de su tumba, saldríais todos de la prisión; ya está fuera. Estad seguros de que si alguna vez tenéis que salir será ahora.