Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey, muy triste, deja a su hijo y vuelve al lado de Lanzarote, esforzándose en honrarle, pero no le habla de Galahot por miedo a entristecerle, pues pensaba que supiera la verdad. A Lanzarote se le hizo larga la noche y cuando llegó la mañana, el rey se levantó muy temprano y lo acompañó personalmente a la iglesia. Después de misa le prepararon las armas y acudieron varios a armarle, pues los desterrados habÃan llegado de todas partes; ya que en todos los sitios se conocÃan las noticias. Meleagant también se hace armar; luego, van los dos al campo de combate. Era delante de la casa del rey, un terreno grande y muy ancho. El rey vuelve a hablar con su hijo, aconsejándole lo mejor que puede, pero es en vano, pues jura por todo lo que puede jurar que irá a combatir a muerte o a derrota. Al ver tal cosa, el rey les dice a Meleagant y a Lanzarote.
—Os ruego a los dos y os ordeno que no os ataquéis hasta que hayáis oÃdo la orden.