Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se va a sentar con los demás caballeros pero todos lo rechazan, diciéndole que no debe sentarse entre ellos. Va por todas las filas, pero nadie le tolera que se siente a su lado, sino que lo rechazan. Después de haber buscado por todas partes, toma un mantel y va a sentarse en el banco de los escuderos. Al verlo tan atrás, mi señor Galván deja de comer y se acerca a él; sentándose a su lado, le dice que le dará compañía ya que es caballero. Todos hablan de esto, hasta que el rey se entera, y le parece muy mal; ordena venir a mi señor Galván, al que tiene por afrentado por ello, y le hace saber que ha obrado mal con su puesto en la Mesa Redonda. Mi señor Galván le responde que si está afrentado por haber montado en una carreta, también lo estará Lanzarote y que después de la afrenta de éste, él no desea tener ningún honor. El caballero escucha las palabras sin decir nada, mientras que el rey se queda sorprendido de lo que Galván le ha hecho saber. Después de comer, el caballero se levantó y le dijo a mi señor Galván:
—Muchas gracias, ahora veo bien que es cierto lo que se dice.
A continuación, se marcha y va a un bosquecillo que había cerca de allí, en donde estaba esperándolo su escudero; se arma con todas las armas y vuelve con el escudero hasta la cuadra del rey, donde encontró ensillado uno de los mejores caballos del rey. Monta en él y se dirige a la sala, ante el rey, a quien le dice: