Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La reina se pone en pie y el rey muestra una gran alegría por su primo; la doncella monta y se marcha sin decir nada más. El rey retiene al caballero, como compañero de la Mesa Redonda, preguntándole su nombre, a lo que contesta que se llama Boores el Desterrado. La reina le pregunta quién es la doncella que se marcha; le responde que es la Doncella del Lago, que crió a Lanzarote, a Lionel y a él mismo. Al oírlo la reina, siente el mayor dolor que puede pues ninguna alegría le sirve de consuelo. Monta a caballo, diciendo que no cejara hasta que la haya alcanzado. El rey va con ella y se encuentra en la ciudad a mi señor Galván, al que el enano se llevaba en la carreta. La reina salta en ella y mi señor Galván se apea; el rey monta al lado de la reina y no hubo caballero de la casa del rey que no se subiera de inmediato: a partir de entonces, mientras vivió el rey, ningún reo fue metido en carreta, sino que había en todas las ciudades un rocín viejo, sin cola ni orejas, en el que montaban al que se quería deshonrar y lo llevaban por todas las calles.