Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote se comportó durante todo el día de ese modo, hasta que se marcharon: todos están avergonzados por haberlo tenido por valiente. Él va a su alojamiento y nadie se atreve a hablarle por lo mal que lo ha hecho. Por la mañana se levantó y acudió a la asamblea sin yelmo; una doncella lo alcanzó y lo reconoció; era la doncella que lo había llevado al monasterio en donde levantó la losa de Galaad; lo siguió hasta la asamblea. Cuando se puso el yelmo, empieza a gritar tras él por las filas: «¡Acaba de llegar la maravilla!». Cuando los habladores y maldicientes en cuanto a las armas lo ven, comienzan a abuchearle con fuerza. Lanzarote empieza a derribar caballeros, de forma que todos los que lo ven se admiran. Durante mucho rato duró la actitud de Lanzarote, hasta que la reina le vuelve a pedir que lo haga lo peor posible y se lo ordena a través de su doncella. Empieza a hacer lo peor que sabe y la doncella que había gritado entre las filas se queda tan sorprendida que no se atreve a hablar más. Lanzarote lo hace de mala forma hasta que fue mediodía; entonces la reina le vuelve a pedir que lo haga lo mejor posible, para que venza: a partir de ese momento no se habló más que de él. Al atardecer, arrojó su escudo en el combate y se fue a su alojamiento. Por la noche todos supieron que el que había estado en la asamblea era Lanzarote y también supieron que lo había hecho tan mal para burlarse de ellos.