Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de comer, levantaron las mesas y cada uno se fue a su albergue; el rey retuvo a Lanzarote en su compañía, llevándoselo a las ventanas de la gran sala; la reina estaba con él, y mi señor Galván y Boores el Desterrado, que le muestra una gran alegría a Lanzarote; se sientan todos ellos en una alfombra. El rey se esfuerza en tratar lo mejor posible a Lanzarote y le pide, bajo juramento, que le diga ante todos los compañeros qué aventuras había tenido desde que se marchó de la corte; Lanzarote le contó varias y ocultó otras tantas. El rey y la reina lo escuchaban con mucho gusto y rápidamente el rey ordenó que las pusieran por escrito, para que después de su muerte fueran recordadas. Luego, Lanzarote pidió noticias de Lionel.
—Ciertamente —contestó el rey—, hace más de medio año que no para de buscaros, pues se decía que habíais muerto, y no lo hemos visto desde entonces.
—Ay Dios —dice Lanzarote—, dondequiera que esté, protegedlo.
A continuación, el rey le cuenta cómo Boores había llegado a la corte y las hazañas que hizo frente a los de su casa, y cómo todos sus caballeros habían montado en la carreta.
Al oír estas noticias, Lanzarote se sonríe; le muestra una gran alegría a Boores y lo besa con dulzura, pues hace tiempo que no lo ha visto, y le dice: