Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se marcha y va rápidamente a lo largo de toda la calzada, hasta que la noche le sorprende; encuentra entonces una ermita a la derecha, vieja y antigua; se dirige hacia allí, golpea en la puerta hasta que el ermitaño le abre; entra y lleva su caballo al patio, y luego se desarma. El ermitaño va al huerto a coger hierba para que el caballero se acueste en ella y el caballo coma. Esa noche el ermitaño atendió a Lanzarote con todos los bienes que tenía: pan y vino, pues no había otro alimento. Por la mañana le cantó misa apenas amaneció. Después de cantarle la misa, Lanzarote se armó y montó a caballo, encomendando al ermitaño a Dios y éste hizo lo mismo. Cabalga por el gran camino del bosque hasta que llega a la salida por la parte de Guendeborc; era la hora de prima. Entonces ve por delante de él, a media legua, una gran abundancia de caballeros armados, que le parecen en total más de dos mil. Al punto piensa que es el torneo que le había dicho Margondre del Castillo Negro, y dirige a su caballo hacia allí. Cuando llegó hasta ellos ve dos castillos, uno llamado Castillo de las Doncellas y el otro, Castillo de las Damas; los dos estaban bien asentados y eran muy fuertes; entre ellos corría un río muy caudaloso que se llama río Oscuro.