Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando Boores ve que no lo alcanzará tan rápidamente, regresa al senescal, al que habÃa derribado el primero, y desmonta entregándole el caballo al escudero para que se lo guarde; luego se acerca a donde estaba y éste ya se habÃa sentado. Boores lo sujeta por el yelmo, se lo arranca de la cabeza y le dice que se rinda o que lo matará. El senescal siente tan gran angustia que no puede contestar, y al ver Boores que no dice nada, le baja la ventana y la cofia de hierro. Al verse tan desprotegido, el senescal abre los ojos y ve a Boores que tiene levantada la espada; siente gran miedo a la muerte y pide piedad:
—Noble caballero, ¡no me mates! Que yo sepa no te hice ningún daño que merezca la muerte.
—No puedo dejar de matarte, si no me prometes que irás prisionero a donde yo te envÃe.
—Estoy dispuesto a ir a cualquier lugar que digáis, salvo al castillo de Honguefort.
—¿Es ése el castillo asediado?
—SÃ. Iré a cualquier lugar menos a ése.
—No irás a ningún otro sitio, irás allÃ; te entregarás a la doncella del castillo y si te pregunta que quién te envÃa, dile que un caballero que le ayudarÃa con gusto, si pudiera.
—Buen señor, prefiero que me matéis a ir, pues sé que allà me darán la muerte; que Dios me ayude, prefiero morir por vos a que sean ellos los que me maten.